martes, 23 de junio de 2009

Exigencias.



Si no es así, NO VOTAMOS.

1. Disminución del 50% a sueldos de consejeros del IFE, magistrados de la Suprema Corte, diputados y senadores, secretarios de gobiernos federal y estatales; así como a los salarios de los gobernadores y del presidente de la República.

2. Cancelación de seguros médicos privados a todos aquellos funcionarios y servidores públicos de los tres niveles de gobierno.

3. Revocación de mandato, referéndum y plebiscito a todos los niveles de gobierno.

4. Libertad a presos políticos de Atenco, Oaxaca, Guerrero, Chiapas y de todos los estados de la República.

5. Investigación a expresidentes, líderes sindicales charros como Elba Esther Gordillo y gobernadores ligados a delitos y crímenes de lesa humanidad como son: Ulises Ruiz, Mario Marín y Eduardo Bours.

6. Legalización de radios comunitarias, expansión de señales radiofónicas y televisivas a nivel nacional. Quiebre del monopolio Televisa-TvAzteca-Telmex: apertura para medios de comunicación culturales, comunitarios, públicos y privados.

7. Investigación y sanción en torno a la corrupción de las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón.

lunes, 22 de junio de 2009

Se intensifica la alianza de las mafias: grupo Atlacomulco y Televisa reafirman sus compromisos.


Nayely Gutiérrez Acevedo
El Universal
Ciudad de México Lunes 22 de junio de 2009

00:31 La actriz Angélica Rivera y el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, acudieron juntos al festejo con motivo del Día del Padre, el cual se realizó en Toluca, cuya transmisión estuvo a cargo de Televisa en el programa nombrado "Para Papá".

En repetidas ocasiones la cámara los captó presenciando el espectáculo, en momentos, serios, otros sonriendo, o comentando lo que acontecía en el escenario.

"La Gaviota" y el gobernador priista se mostraban juntos y contentos al disfrutar las interpretaciones de Francisco Céspedes, de la ex Pandora, Fernanda Meade, Laura Flores y Aída Cuevas.

miércoles, 17 de junio de 2009

¡Deja volar tu imaginación!


A las y los anulistas,

Te invitamos a hacer de tu(s) papeleta(s) electoral(es) lienzo(s) de expresión política, poética y estética.

Expresa con letras, dibujos, jeroglíficos, diamantinas, estampas, tintas, acuarelas, plastinas, crayolas, sprays, corcholatas, estrellitas, sellos - o con cualquier otro material - tu inconformidad con el actual régimen político que ha devastado a la nación.

Te invitamos a que saques foto de tu papelta anulada, la difundas vía internet y otros medios, expresando el sentido de tu expresión de fastidio ante este sistema en decadencia. Puedes enviarla a este blog, o a cualquier otro espacio pro VOTO NULO, para mostrar tu expresión.

Aquí daremos cabida a las distintas fotografías que nos envíen vía correo, no existen premios ni estímulos materiales por hacerlo, sólo el goce simbólico de expresar nuestro encabronamiento ante un sistema económico, político y electoral depredador de la voluntad y representatividad ciudadana, popular, pluriétnica y multicultural de nuestra nación mexicana.

VOTO NULO YA.

¡OTRO MÉXICO ES POSIBLE!

Convocatoria: Haz de tu papeleta un lienzo; México, 2009. En próximas horas.


Votaciones intermedias México 2009

Diario Reforma da máximo de 15% a VOTO NULO.


Sobre VOTO NULO

Diario Reforma. 17/06/2009.


MEXICO, Junio. 17.- La campaña para anular el voto este 5 de julio parece estar funcionando.

Según la más reciente encuesta nacional de Grupo Reforma, la proporción de votantes probables que está considerando ir a las urnas para anular su sufragio aumentó de 10 a 15 por ciento con respecto a la encuesta anterior, levantada hace poco más de tres semanas.

Por otro lado, el porcentaje que de hecho anuló su voto en la boleta utilizada por la encuesta se duplicó, al pasar de 2.5 a 5 por ciento en ese mismo periodo.

De mantenerse esta tendencia al alza, la opción de voto nulo podría convertirse en la cuarta fuerza política en los próximos comicios, ya que por ahora se sitúa tan sólo un punto detrás del Partido Verde.

De acuerdo con el sondeo, poco más de la mitad de quienes podrían anular su voto afirman que no tomarían esa acción si a los partidos se les reduce en un 50 por ciento el dinero que les asigna el IFE.

Tendencias De acuerdo con la encuesta, el PRI encabeza las preferencias de quienes son probables de acudir a las urnas, con el 37 por ciento. Le sigue el PAN, con 33 por ciento y en tercer lugar el PRD, con 16 por ciento.

Estos porcentajes representan una leve caída del PRI con respecto a la encuesta anterior, en la que obtuvo 41 por ciento de intención de voto de los votantes probables.

Por su parte, el Partido Verde cuenta con 6 por ciento de las preferencias, mientras que el PT atrae un 3 por ciento. Convergencia y Nueva Alianza obtienen alrededor de 2 por ciento cada uno, y el Partido Social Demócrata cuenta con alrededor de 1 por ciento.

División de punteros La encuesta revela que el apoyo que reciben el PAN y el PRI está dividido en torno a los dos principales temas que aquejan al País: la situación económica y la inseguridad.

El PAN saca 19 puntos de ventaja al tricolor entre quienes manifiestan que su situación económica personal ha mejorado en el último año.

Por su parte, el PRI aventaja con 25 puntos entre quienes ven que su situación económica ha empeorado.

En el tema de la seguridad pública, el PAN lidera con una diferencia de 8 puntos sobre el PRI entre quienes opinan que ésta ha mejorado en su ciudad.

Por el contrario, los priistas sacan una ventaja de 16 puntos entre quienes creen que la seguridad pública ha empeorado.

Si hoy fueran las elecciones para diputados federales, ¿por cuál partido votaría usted?* (Preferencias de los votantes probables**)

PRI 37% PAN 33% PRD 16% Verde 6% PT 3% Convergencia 2% N. Alianza 2% PSD 1%

*Porcentaje efectivo, sin considerar el 29 por ciento que no declaró preferencia en junio. Se utilizó una metodología de boleta y urna para mantener la confidencialidad del voto de los entrevistados. / **La estimación de votantes probables toma en cuenta el interés de los entrevistados en las campañas, si saben la fecha de la elección y qué tan probable es que voten.

Anulación de sufragio

· ¿Usted ha considerado anular su voto el próximo 5 de julio por no sentirse satisfecho con ninguno de los partidos políticos? (Respuestas de los votantes probables)

Mayo Junio Sí ha considerado anular su voto 10% 15% Porcentaje que anuló su voto en la boleta de la encuesta 2.5% 2.5%

· De las siguientes opciones, ¿cuál es la que a usted, principalmente, le haría NO anular su voto?*

Que se disminuya un 50 por ciento el dinero público que se asigna a los partidos políticos 54%

Que en periodo extraordinario el Congreso reduzca el número de diputados federales 16%

Que los partidos se comprometan a aprobar la reelección consecutiva y la rendición de cuentas en la próxima legislatura 12%

*Pregunta realizada solamente al 15 por ciento que está considerando anular su voto este 5 de julio Preferencias de los votantes probables

· Si hoy fueran las elecciones para diputados federales, ¿por cuál partido votaría usted? Feb 09 Abr May Jun PAN 33 36 34 33% PRI 41 38 41 37% PRD 16 14 13 16% Otros 10 12 12 14%

*La estimación de votantes probables toma en cuenta el grado de interés que los entrevistados tienen en las campañas, si saben la fecha de la elección y qué tan probable se consideran de ir a votar.

Participación

39% de los electores votaría si la elección fuera hoy · Preferencia electoral según la edad de los electores

PAN PRI PRD PVEM OTROS 18-29 años 39% 28% 14% 8% 11% 30-49 31 42 14 5 8 50 ó más 31 39 20 5 5

Temas que dividen a los punteros · Así votarían los que ven que...

Su situación económica personal PAN PRI Ha mejorado 45% 26% Ha empeorado 22 47

La seguridad pública en su ciudad PAN PRI Ha mejorado 37% 29% Ha empeorado 26 42

Voto por circunscripción

(Votantes probables) 1 PAN 41% PRI 39 PRD 9

2 PAN 49% PRI 35 PRD 6

3 PRI 41% PAN 27 PRD 20

4 PRI 33% PRD 26 PAN 20

5 PRI 36% PAN 25 PRD 21

¿Cómo calificaría el trabajo que ha hecho el IFE como árbitro de la contienda en este 2009?

Muy bien / bien 46% Regular 35% Mal / muy mal 13% No sabe 6%

Metodología: Encuesta nacional en vivienda realizada del 12 al 14 de junio de 2009 en las 32 entidades federativas del País a mil 515 mexicanos adultos que tienen credencial para votar vigente. La muestra fue seleccionada en múltiples etapas con base en el listado de secciones electorales del IFE previamente estratificadas por criterio urbano-rural. El levantamiento se realizó en 101 puntos del País y en cada punto, utilizando la cartografía del IFE, se seleccionaron aleatoriamente manzanas y en cada manzana se seleccionaron hogares de forma sistemática. En cada hogar se seleccionó a un entrevistado. Los resultados reflejan las preferencias electorales y opiniones de los encuestados al momento de realizar el estudio. Se utilizó una metodología de boleta y urna para mantener la confidencialidad del voto de los entrevistados. La encuesta tiene un margen de error total de +/-2.5% con un nivel de confianza de 95%. El margen de error estimado para la pregunta electoral es de +/- 2.9%, considerando a mil 77 entrevistados que contestaron la boleta. La tasa de rechazo a las entrevistas fue de 31%. Encuesta patrocinada y realizada por Grupo Reforma. En el levantamiento participaron 69 encuestadores y 14 supervisores. Comentarios: opinion.publica@reforma.com La encuesta de Grupo Reforma adopta los criterios generales de carácter científico emitidos por el IFE en su Acuerdo General CG32/2009, según lo dispuesto en el artículo 237, párrafo 7, del COFIPE. Asimismo, se hace entrega a la Secretaría Ejecutiva de dicho instituto de un reporte general del estudio completo. Fuente: GRUPO REFORMA Redacción México (5)628-73-51 Fax (5)628-73-49/73-59

lunes, 15 de junio de 2009

Aspirar a más. Denise Dresser.

Yo, por el voto nulo


Javier Sicilia
Proceso
14/06/2009


La reciente campaña para anular el voto –el único ejercicio democrático de dignidad ciudadana en estos tiempos miserables– tiene razones poderosas: la descomposición del gobierno, la violencia del crimen organizado y del Estado contra la ciudadanía, la corrupción de los partidos, la reducción de lo político a campañas electorales basadas –en el país de la miseria– en millonarias inversiones publicitarias –el eslogan de pésima calidad y la imposición totalitaria de los rostros de sus candidatos–, el sometimiento del Estado a los intereses del Mercado; en síntesis, el pudrimiento de la vida política; lo político reducido a la corrupción de una clase parásita que le cuesta demasiado a un país empobrecido por ella.Sin embargo, estas razones de orden ético no son la causa, sino síntomas de dos realidades que en menos de 10 años han conducido al mundo a una crisis global: la economía como el único valor al cual se ha supeditado el complejo tejido social, y la desproporción del Estado como principio rector de la conformación social. Del primero me he ocupado abundantemente en estas páginas. Del segundo he hablado menos. Recurro a un teórico olvidado y actual, Leopold Kohr, y a un pensador mexicano, Roberto Ochoa, que próximamente publicará un libro fundamental, Muerte al Leviatán.

Así como en biología Haldman y Thompson formularon la teoría de la morfología biológica, cuyo tema es la proporción que existe entre el tamaño y la forma de los seres vivos –tal forma y tal ser sólo pueden existir a cierta escala, pues pasado cierto umbral en el crecimiento o la disminución de su tamaño los haría perecer–, Kohr y Ochoa muestran que la descomposición de un país –cuyas causas en el nuestro llevan a la campaña de anulación del voto– se basa en un crecimiento desproporcionado del Estado que sólo puede mantener su existencia mediante todas las formas posibles de violencia –desde la guerra sucia y la manipulación mediática hasta la represión y el crimen.

Para que una democracia sea, es necesario que permanezca en una escala en la que –como en la Grecia de Pericles o en el zapatismo y sus Caracoles– la vida política sea la de un mundo en donde todos se conocen. Pasado ese umbral, la lógica de la soberanía que hace perder la proporción y la diferencia sólo encuentra sustento en la escalada de poder; así, un Estado utilizará cualquier tipo de violencia que le permita acumularlo. De esa manera, la vida política deja de ser el sitio del común para convertirse en el de la guerra por el poder, el sitio para el crecimiento desmesurado en contra de cualquier bien.

Esta idea del crecimiento permanente, que tiene su rostro más claro en la noción de desarrollo que el Estado auspicia, es absolutamente moderna en la medida en que, escribe Ochoa, sólo en la modernidad “el hombre se considera soberano del mundo y señor de la naturaleza (y) piensa que los límites son sólo obstáculos” que puede superar por la fuerza. “El Leviatán (la invención de Hobbes que nuestra modernidad toma como un axioma y no como una construcción histórica que ha entrado en una crisis fatal) ha borrado los márgenes físicos dentro de los cuales (el cuerpo de la vida social, el común) encuentra su tamaño apropiado, (ha creado un) espacio neutro y abstracto en el que aquí y allá ya no son proporcionales, sino iguales (y piensa) que desde aquí (un locus proporcional) puede extenderse siempre ‘más allá’ sin consecuencias: ocupar, conquistar y dominar”, bajo la máscara de la administración y no de la política. Así es como la vida democrática –reducida al voto– destruye el común e instaura la tiranía de los partidos, de las corrupciones, de la violencia de Estado, de las guerras intestinas por el poder y el uso del Mercado, de la distancia entre el gobierno y la vida ciudadana, y de la utilización de esa vida como mera carne electoral que legitime la condición parásita de los partidos.

La llamada a la anulación del voto es así una protesta oscura que habla del desfondamiento no sólo de un modelo económico que ha llegado al más alto grado de su contraproductividad, sino de un modelo político que en su gigantismo también ha dado de sí y se ha vuelto apolítico. Con ese “No” en las urnas, los ciudadanos no debemos buscar la recomposición del Estado y sus instituciones –es precisamente su desmesurado tamaño el que ha generado la descomposición de la vida política que provoca nuestro hartazgo–, sino acotar su ambicioso poder de dominación y construir una nueva Constitución basada –como lo propone lo mejor del zapatismo– en la proporción, en los límites, en las autonomías, donde la confianza mutua permite el florecimiento de las verdaderas democracias y las verdaderas economías. Se trata –vuelvo a Ochoa– de redefinir umbrales, esos lindes que, acotando el poder, separan “el terreno inhóspito del habitable (y a partir de los cuales) podemos edificar un ‘techo común’ que nos resguarde y nos permita hermanarnos”.

Es la única salida frente a las desmesuras del Estado y el Mercado. Una salida dolorosa, como todo aquello que quiere la salud. Buscar paliativos es sólo alimentar la enfermedad que nos llevará a la muerte y a perder de vista la sustancia de lo que puede salvarnos.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a los presos de Atenco y de la APPO, y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.

Voto nulo: "un peligro para México"


José Antonio Crespo
10/06/2009



Hace varios meses comía yo con distinguidos amigos, figuras públicas todos ellos y cercanos en cierto grado a algún partido, sin ser, hasta donde sé, militantes activos. Con ellos comenté mi postura de no dar mi voto a ningún partido político, idea que no compartieron, pero todos coincidieron en que era mejor presentarse a la urna y anular el voto, que quedarse en casa. Así lo creo yo también. Pero por lo visto los partidos no, pues han reaccionado con gran intolerancia contra el voto nulo (tachado) o independiente (por un candidato no registrado), opción contemplada por la ley y, en consecuencia, legítima y democrática. Da la impresión de que preferirían un alto abstencionismo que una elevada proporción de votos de protesta. ¿Cómo así? El Cofipe, en su artículo 4, considera una obligación de los ciudadanos votar. Su incumplimiento no conlleva pena, pero formalmente es una infracción legal. La ley electoral mexicana, y la de muchas democracias, acepta una vía para protestar en la boleta si ninguna de las opciones registradas satisface al elector. En nuestro caso, esa opción es a través del candidato no registrado (voto independiente), contemplado en el artículo 252 del Cofipe. No es correcto, por tanto, meter al voto de protesta en el mismo costal que la abstención, como hacen los partidos y el IFE. El primero es legal e institucional (contrariamente a lo dicho por los partidos y el presidente del IFE, Leonardo Valdés, que bien haría en leer el Cofipe).

A los partidos, el abstencionismo no parece preocuparles demasiado, pero sí el voto de protesta (nulo o independiente). En 2003, cuando se registró 60% de abstencionismo, la reacción de los partidos no fue de descalificación ni condena a los abstencionistas, pese a que no habían cumplido con su obligación legal; simplemente dijeron que tomarían nota de esa señal de apatía. Incluso, en este proceso, cuando las encuestas empezaron a arrojar cálculos de una abstención de 60 a 70% (sin estimar aún los votos nulos), nada dijeron los partidos. Sólo hasta que se detectó que había un movimiento anulista que podría adquirir una dimensión importante, saltaron con todo tipo de descalificaciones, injurias y acusaciones (antidemócratas, retrógrados, subversivos, antipatriotas). No sabía, hasta ahora, que ejercer el ejercicio del voto, con una de las opciones estipuladas por la ley, implicara todo eso. Pensaba que era a la inversa. ¿Qué no las expresiones antiinstitucionales, antidemocráticas o de plano ilegales eran las que amenazaban la gobernabilidad y la institucionalidad? ¿Es ahora una expresión perfectamente regulada y permitida por la ley? Qué extraño.

Por un lado, todos los partidos aseguran que el voto nulo favorece a sus rivales: el PAN, que al PRD y al PRI; el PRI, que a los otros dos; el PRD, lo mismo y, los emergentes, que a los tres grandes. En suma, que el voto nulo favorece a todos y a ninguno. En el absurdo, Andrés López Obrador asegura que este movimiento sirve a “la mafia que le robó la Presidencia”. ¡Por favor! Tales declaraciones son emblemáticas de cómo los partidos ven a sus representados: incapaces de concebir ideas y estrategias propias, de pensar por sí mismos, de empujar iniciativas, de organizarse. Ante la amenaza que el voto de protesta podría representar a sus intereses y privilegios, los partidos unen su voz en coro, cierran filas, emprenden una campaña negativa contra esta expresión cívica. ¿Cómo osamos protestar siquiera contra ellos? ¿Cómo poner en entredicho sus privilegios, salarios y financiamiento? ¿A razón de qué se nos ocurre pedirles cuentas? Somos tratados como sus empleados o, en el mejor de los casos, sus súbditos, no como sus representados, no como sus mandantes. Tenemos que callar y obedecer y, además, votar por ellos.

Dicen, pues, que el voto de protesta es ilegal, subversivo. Pero resulta que la boleta electoral tiene en su base un espacio concreto que dice literalmente: “Si desea votar por algún candidato no registrado, escriba en el recuadro el nombre completo”. Si usted desea, se lee en la boleta. Es decir, siéntase en confianza, puede hacerlo, es legítimo, no es ilegal, no es antidemocrático, no es sedicioso; lo puede hacer si usted así lo decide. Si dicha opción fuera lo que los partidos, sus personeros informales y algunos consejeros del IFE dicen que es, esa leyenda tendría que agregar algo como: “Si usted vota así, incurrirá en una grave irresponsabilidad, un delito de lesa democracia, un acto subversivo; usted representaría un peligro para México”. Entonces, ya no cabría duda. Pero no dice eso.

Todo lo cual habla del carácter no tan democrático de nuestro sistema de partidos. Ese que los anulistas no queremos destruir, sino reformar, abrir, refrescar, aunque no al ritmo y las necesidades de los partidos (nos podría llevar siete décadas). Las demandas planteadas por los grupos anulistas, que buscan hacer eficaz la representación política, no son nuevas. A nueve años de la alternancia, ya era para que hubieran aprobado algunas de las más importantes. Pero vuelvo a la pregunta original: ¿por qué los partidos prefieren la abstención al voto nulo?, ¿por qué no distinguen la abstención del voto de protesta, como lo hace la ley, adjudicando a ambas figuras los efectos de la abstención? Porque ésta, aunque no sea legal, es silenciosa: el voto de protesta, siendo perfectamente legal, es ruidoso. Y como palanca de presión, puede ser mucho más eficaz que la abstención. El voto de protesta (nulo o independiente), nos sugieren los partidos, es “un peligro para México”. En realidad, podría serlo (dependiendo de su magnitud), pero para su cerrado oligopolio, sus injustificados privilegios y su intocable impunidad.

sábado, 13 de junio de 2009

Cristianos nacionalistas en contra del voto nulo al lado de la descomposición política nacional.

ESTADO LAICO.

La sociedad mexicana ha luchado por la separación de las iglesias frente al Estado y ante las decisiones públicas que busquen imponer.

Ni burocracia eclesiástica católica, ni empresas multinacionales cristianas, tienen por qué intervenir en discuesiones políticas y electorales.

Laicidad, voto nulo consciente, libertad de acción.

Autonomías, multiculturalismo, libertad.

viernes, 12 de junio de 2009

La chiche de la descomposición política, donde se hincan y maman los gerentes de este país saqueado.


Elba Esther Gordillo, líder sindical corrupta y gangsteril, aliada y consentida del actual régimen.




Amiga de políticos de distintos partidos, empresarios y jerarcas católicos vinculados a las mafias.





La cara real del poder político-partidista neoliberal, clientelar y hegemónico del México contemporáneo: herencia del priismo, reproducción durante el foxismo-calderonismo y copia fiel de buena parte de las prácticas políticas de los actuales partidos mexicanos.

Hace casi dos meses Álvaro Delgado, de la revista Proceso, publicó la relación de otro candidato del PAN con el narcotráfico.


Álvaro Delgado.

"La nueva ficha del PAN, Valdemar Gutiérrez, vinculado al narco.
Proceso
14/04/2009

Germán Martínez, presidente del Partido Acción Nacional (PAN), incurre en lo que le critica a los priistas: Postuló como candidato a diputado al líder sindical Valdemar Gutiérrez Fragoso, cuyo hijo fue capturado en España por narcotraficante.

Gutiérrez Fragoso, secretario general del Sindicato de Trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), es padre de Israel Gutiérrez Botello, de 25 años de edad, quien fue detenido en el aeropuerto de Madrid, Barajas, el 14 de septiembre de 2005, al tratar de introducir casi un kilogramo de cocaina en 70 cápsulas que llevaba en el estómago.

Procesado en España por delitos contra la salud pública, y preso en la cárcel de Soto Real --a las afueras de Madrid--, el hijo del líder sindical logró ser extraditado a México, y actualmente está internado en el Reclusorio Norte. Está vinculado a una banda que opera en hospitales del IMSS, cuyo sindicato controla su padre que, gracias al PAN que encabeza Germán Martínez, ahora tendrá más poder como diputado federal.

Martínez ha instrumentado una campaña propagandística contra el Partido Revolucionario Institucional (PRI) por no apoyar supuestamente la "guerra" de Felipe Calderón contra el narcotráfico y, como parte de ella, ha imputado nexos de miembros de este partido con el narcotráfico.

Uno de ellos es Héctor Murguía Lardizábal, exalcalde de Ciudad Juárez, Chihuahua, a quien Martínez acusó de tener vínculos con el Cártel de Juárez, y otro es el aspirante a gobernador de Colima, Mario Anguiano, cuyos parientes han sido procesados por narcotráfico.

Ahora, el PAN tiene como candidato a diputado federal a alguien en una situación semejante a la que condena Martínez: el hijo de Valdemar Gutiérrez, candidato a diputado federal, está preso por narco y jefe de una banda que opera en Europa, como lo documentó, en agosto del año pasado, el reportero Ricardo Ravelo, en una nota publicada en el semanario Proceso:

"Cateos y revisiones realizados por la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), así como el asesinato de una enfermera, pusieron al descubierto las operaciones de una organización dedicada al tráfico de drogas a gran escala que tiene como escudo protector el Hospital General del Centro Medico La Raza, así como amplias conexiones, tanto en México como en Europa.

"La venta y consumo de drogas alcanza tan altas dimensiones que existen testimonios escritos de empleados de ese nosocomio que señalan: 'Médicos, enfermeras, así como personal administrativo y de intendencia laboran bajo los efectos de algún estupefaciente'.

"También hay reportes y sanciones que revelan que algunos galenos, incluso, han sido sorprendidos en plena consulta médica bajo los efectos de la cocaína o de algún otro estimulante".

Y no sólo eso: en las investigaciones a cargo de la Procuraduría General de la República (PGR), hay una línea de investigación que se refiere a la presunta relación de altos funcionarios del IMSS, así como médicos y enfermeras, que podrían formar parte de la organización de narcomenudeo al interior del hospital La Raza.

"Según las investigaciones realizadas por la PGR y testimonios recabados dentro y fuera del hospital, la célula que opera el narcomenudeo es 'diversa, peligrosa y violenta'.

"Hasta septiembre del 2005, uno de los líderes de esa banda era Israel Gutiérrez Botello, hijo de Valdemar Gutiérrez Fragoso, actual secretario del interior del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) y fuerte aspirante a la secretaría general de ese gremio.

"Aunque la venta y distribución de drogas en el hospital La Raza -uno de los más grandes nosocomios que opera el IMSS en el país- se conoce desde hace unos diez años, fue en septiembre del año pasado cuando empezaron a surgir mayores datos y evidencias sobre dicha organización, a la que se le atribuye tener un mercado cautivo de poco más de 7 mil personas, la mayoría de ellas son empleados del hospital, quienes con frecuencia se quejan de recibir presiones laborales para comprar cocaína, marihuana, crack y hasta pastillas psicotrópicas.

"Las conexiones internacionales de esa organización dedicada al narcotráfico se confirmaron el 14 de septiembre de ese año: ese día fue detenido en España precisamente el hijo de Gutiérrez Fragoso: Israel Gutiérrez Botello. Llevaba en el estómago poco más de 70 cápsulas de cocaína, por lo que fue detenido, consignado y remitido a la prisión conocida como Alcalá-Meco, ubicada en la ciudad de Alcalá de Henares, provincia de Madrid. Desde esa fecha permanece bajo la acusación de delitos contra la salud pública.

"Gutiérrez Botello había decidido viajar a España no sólo para hacer entrega de la droga, sino para cobrar alguna cantidad de dinero, según se desprende de la indagatoria. Perfectamente envueltas y selladas para evitar que se reventaran, este sujeto ingirió las cápsulas de droga para no ser detectado, pero al llegar a España se puso nervioso y su comportamiento lo delató como una persona sospechosa, por lo que fue sometido a revisión. Actualmente está a la espera de ser juzgado.

La Conexión Sindical

Desde que empezaron a surgir las versiones sobre la red de narcomenudeo que opera en La Raza, el SNTSS, a cargo de Roberto Javier Vega Galina, ha preferido guardar silencio, a pesar de las evidencias que presuntamente relacionan a algunos funcionarios de ese gremio en probables actos de protección de personas relacionadas con las drogas.

En el sindicato, por ejemplo, es ampliamente conocida la historia cuando, hace unos nueve años, fue detenido en la delegación Venustiano Carranza Eduardo Lalo Rodríguez, presuntamente en posesión de drogas.

En ese tiempo, Rodríguez era secretario de la Sección 33. De inmediato, el entonces secretario del interior SNTSS, Fernando Rocha Larráinzar --a quien hasta la fecha se le atribuye un fuerte control político en ese gremio-- resolvió el problema y logró que el dirigente seccional fuera puesto en libertad.

Actualmente, tanto Rocha como Lalo Rodríguez impulsan el proyecto político de Valdemar Gutiérrez Fragoso, quien es fuerte aspirante a la secretaría general del SNTSS.

Al interior del sindicato, el hermetismo sobre el tema de la droga aumentó a raíz de la aprehensión de Israel Gutiérrez Botello.

Nacido en octubre de 1984, a este sujeto se le vincula con la red de narcomenudeo que opera en el hospital La Raza.

Gutiérrez Botello enfrenta un juicio por narcotráfico, el cual puede durar entre tres y nueve meses. Según las leyes españolas, por el tipo de delito y por la cantidad de droga que traía, su sentencia podría alcanzar hasta nueve años de prisión. El procesado es mexicano. Tiene el pasaporte 00334001952, el cual fue expedido el 9 de septiembre del 2005, nueve días antes de su viaje a España, en la delegación Cuauhtémoc.



La conexión de intendencia



El grado de adicción que existe entre empleados del hospital La Raza, así como la disputa por ese mercado cautivo, ya desastó consecuencias, algunas, incluso, fatales.

La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), por ejemplo, se refirió al tema del narcotráfico en ese nosocomio en noviembre de 2001, durante las investigaciones realizadas para esclarecer varios asesinatos presuntamente relacionados con drogas.

Uno de los crímenes más escandalosos fue el de la enfermera Carmen Ibarra Rodríguez, de 37 años, quien fue encontrada muerta en las inmediaciones del hospital. Presentaba huellas de haber sido asesinada por asfixia. También se acreditó que fue abusada sexualmente por su victimario, José Luis Mosqueda Navarro, empleado de intendencia de La Raza, quien actuó bajo los efectos de la cocaína, de acuerdo con las conclusiones de la investigación.

Durante las indagaciones de este caso, la PGJDF no sólo comprobó cómo había sido asesinada la enfermera y por quién, sino que el caso destapó el alto grado de distribución y consumo de drogas en La Raza, lo cual disparó la inseguridad tanto fuera como dentro del hospital.

Patricia Bugarín Gutiérrez, entonces subprocuradora de Averiguaciones Previas Centrales, dijo que durante el desarrollo de la indagatoria se había detectado un problema de adicción a las drogas entre empleados del hospital La Raza.

La funcionaria reforzó su tesis con un dato: José Luis Mosqueda Navarro, empleado de intendencia de La Raza, se encontraba bajo los efectos de la cocaína cuando atacó sexualmente y dio muerte a Ibarra Rodríguez.

Con base en ese antecedente, la PGJDF profundizó en las investigaciones del crimen de la enfermera y, paralelamente, se encontraron más evidencias sobre la red de distribución de cocaína, por lo que Bugarín no tuvo ninguna duda del alto consumo de drogas que había en el hospital.

Lo dijo así: "Por lo que arroja a la investigación, hay otras personas, trabajadores del Instituto, que también consumen drogas, lo que crea un ambiente de mucha inseguridad. Estamos preparando las recomendaciones y el procurador Bernardo Bátiz tiene conocimiento de que hay una gran preocupación por parte de los directivos."

En una entrevista posterior, el procurador Bátiz también se refirió al consumo de drogas en La Raza. Lo explicó con estas palabras:

"A raíz de estas investigaciones, el personal del nosocomio denunció que existe un ambiente de inseguridad en la propias instalaciones... El informe que me entregaron sobre la inseguridad en La Raza indica que hay zonas donde hay droga, inclusive a ciertas horas prefieren los empleados no pasar por allí porque es tan peligroso como algunas de las calles de los barrios más difíciles de nuestra ciudad."

A pesar de que la PGJDF sugirió a las autoridades del hospital La Raza tomar medidas para garantizar la seguridad de los empleados --como instalar cámaras de circuito cerrado, reforzar la seguridad interior, revisar a los empleados--, nada se ha hecho al respecto. Por el contrario, la seguridad sigue relajada, lo que ha ocasionado que el problema del narcotráfico se agudice.

Empleados consultados por la agencia APRO, quienes solicitan el anonimato por temor a las represalias, sostienen que el consumo de drogas se descubrió hace unos 10 años, pero actualmente ya alcanzó niveles que ponen en duda la calidad de los servicios y la seguridad de los pacientes que acuden a consulta médica o a realizarse estudios específicos.

"Hay médicos que andan drogados, enfermeras que se les ve tensas, como si anduvieran bajo los efectos de algún estimulante. Es frecuente ver que hay personas que, con el pretexto de que van a consulta, realizan transacciones: cobros, entrega de droga o simplemente, a recabar información si fueron advertidos de algún riesgo o peligro que pueda afectar a la organización", dijo uno de los trabajadores.

Un testimonio entregado por escrito a este reportero, expone otros detalles del narcomenudeo en La Raza:

"Se informa de los problemas existentes en el Hospital General del Centro Médico La Raza, por la distribución y el consumo de droga entre algunos trabajadores y otras personas ajenas al IMSS que se introducen al hospital para comprar la droga.

"El personal involucrado en la circulación de la droga (básicamente cocaína) (está) a cargo principalmente del servicio de intendencia, aunque no sólo es esta categoría, y trabajan como una red perfectamente organizada, de (tal) forma que no pueden ser exhibidos en sus actividades: mientras unos vigilan y controlan la entrada del área de los vestidores del personal, otros operan la venta adentro.

"Estas actividades no son nuevas, sino que vienen sucediendo desde hace alrededor de nueve años, época en que el secretario general seccional en turno, Eduardo Rodríguez López, protegía al personal de intendencia de una manera desmedida, utilizando las amenazas sobre las autoridades para mantener el problema en silencio y así proteger a los trabajadores."

Las autoridades federales han tenido serios problemas para detectar y desactivar a la organización de narcomenudeo que opera en La Raza. La razón: el complejo diseño del hospital, lo cual lo hace ver como un laberinto que tiene accesos por todas partes, amplias conexiones internas, pasillos que comunican con entradas y salidas y, por su puesto, lo bien organizada que está la banda que trafica con estupefacientes.

En el Hospital General del Centro Médico La Raza laboran unas 14 mil 500 personas, entre médicos, enfermeras, personal de intendencia, funcionarios y personal menor. A esto se suman los mil empleados sustitutos. Se calcula que todos los días entran y salen unas 50 mil personas, las cuales no son revisadas ni interrogadas, debido a que el nosocomio no tiene personal suficiente para llevar a cabo esa tarea.

Considerado uno de los hospitales más grandes de México, ampliamente conocido por la diversidad de especialidades que ofrece a los derechohabientes, La Raza se compone de varias áreas, entre ellas, consulta externa, especialidades, hospital general, infectología, ginecología, banco de sangre, guardería, ambulancias y tiendas sindicales.

Según la PGR, la complejidad de su funcionamiento --aglomeración y desorden-- ha creado las facilidades para las operaciones de narcomenudeo. De acuerdo con las sospechas de las autoridades, muchas de las personas que acuden al hospital pueden formar parte de la red de distribuidores de droga, quienes ingresan sin problemas a las instalaciones o bien acceden con el argumento de que van a realizar algún trámite, un estudio clínico o una consulta de medicina general.

Con base en esas sospechas y alertada del crecimiento de la distribución de drogas, la PGR ordenó a un equipo especial de la AFI llevar a cabo varios cateos y revisiones al interior del hospital durante buena parte del 2005.

Al ejecutarse uno de los primeros cateos, la PGR tuvo que introducir al hospital a un comando que hizo revisiones en vestidores, lockers y otras áreas, donde se encontró de todo, hasta droga. Como resultado del operativo, fueron detenidas diez personas --la mayoría empleados del servicio de intendencia--, así como un médico.

Durante el cateo los agentes también hallaron medicamentos como fármacos que sólo se venden con receta médica, material de curación, medicamentos, instrumental y equipo propiedad del IMSS que presuntamente había sido sustraído por el personal de la institución.

Testigo de estos hechos, un empleado del IMSS que conoce bien las operaciones del narcotráfico al interior del hospital, dijo:

"Finalmente, la mayoría de los detenidos fueron puestos en libertad, en gran medida, gracias a las presiones del sindicato. Por parte de las autoridades existe temor a involucrarse directamente en el problema; y aunque es conocido por la mayoría del personal, lo cierto es que todos evitan cualquier tipo de enfrentamiento con este grupo de gente. En algunos casos, cuando llega algún trabajador nuevo al servicio de intendencia, se les ha intimidado a fin de mantener el silencio o la complicidad del resto de los trabajadores."

Reporte Índigo da a conocer una grabación donde se demuestra el vínculo del narco con un candidato del PAN en Nuevo León.

El PAN, como el PRI y otros partidos, aliados con ciertos cárteles del narco hasta el cogote.

miércoles, 10 de junio de 2009

Los "suicidas"


Sergio Aguayo Quezada
Reforma

Con el arrojo de los mosqueteros, las fuerzas vivas se lanzaron, todas a una, contra el movimiento proanulación del voto. Van algunas reflexiones sobre un consenso tan portentoso. Por falta de espacio, no comento las pertinentes reflexiones, a favor y en contra, de diversos colegas. Me concentro en los protagonistas de la política que coincidieron en zarandear a quienes apoyamos la anulación del voto: el PAN, el PRD, Convergencia, el PT, los verdes, los socialdemócratas, los obispos y cardenales, Andrés Manuel López Obrador y hasta Marta Sahagún nos han calificado de "antidemocráticos", "simplistas", "dinamiteros", "irresponsables", "demagogos", "perversos", "instrumentos de la derecha" y, en suma, de empujar a nuestra democracia hacia un "suicidio político". Hubo, por supuesto, voces mesuradas como la de la priista Beatriz Pagés, quien reconoció que "la ciudadanía es rehén y víctima de la partidocracia".

Me sorprendió, confieso, lo primario de una réplica que ignoró gradaciones y negó toda legitimidad a una protesta tan espontánea y disímbola en sus orígenes y propósitos. Sin negar la posibilidad de que exista una franja con fines aviesos, hasta donde mi comprensión alcanza, sostengo que se trata de una movilización pacífica nacida de agravios reales, y apegada a la legalidad y a la legitimidad democrática. Tomo, a manera de ejemplo, la propuesta que estoy respaldando. Por no gustarme las candidaturas, escribiré en la boleta el nombre de Esperanza (una candidata ficticia). El artículo 252 de la ley electoral permite poner a un candidato no registrado (y existen varias posibilidades) y eso posibilitará contabilizar los votos de protesta. La mayoría de quienes protestaremos de ésta u otra manera no queremos incinerar en plaza pública a los partidos y a la clase política; es una forma de exigirles eficiencia, austeridad y honestidad, una mejor oferta de candidatos y mayor preocupación por el interés general en sus propuestas y en la forma en que ejercen sus cargos. Son, de hecho, las peticiones más elementales que les asigna la teoría política, las leyes y el sentido común.

Por ello resulta tan lamentable su reacción inicial. O nos descalifican, o nos piden paciencia y otro cheque al portador. Santiago Creel propone a las "organizaciones o líderes de opinión que están promoviendo la idea del voto en blanco, que expresen en qué no están de acuerdo con el sistema político, que planteen una agenda de compromisos y que todos los partidos y candidatos la suscriban y la lleven a cabo en los próximos años". Se oye bien, pero es un guión repetido hasta la saciedad. En 1908, Porfirio Díaz declaró a James Creelman que el pueblo de México ya estaba listo para la democracia y que él respetaría el veredicto. Cuando Francisco I. Madero le tomó la palabra e incendió México con su prédica cívica, Díaz y sus aliados entraron en un arrebato de arrepentimiento. Y se cometió un fraude monumental y tuvimos una Revolución y llevamos un siglo esperando elecciones confiables, Estado de derecho y una reducción de la impunidad, la corrupción y las desigualdades. ¿Cuánto más quieren que esperemos? Oportunidades han tenido. Estaría la Mesa de Estudios sobre la Reforma del Estado inaugurada por Vicente Fox en agosto del 2000, cuando el país hervía de entusiasmo. En unas cuantas semanas quedó listo el compendio de las esperanzas centenarias. ¡Cuánto civismo, entusiasmo y generosidad! Y cuán cruel fue el desencanto vivido cuando Vicente Fox y Santiago Creel, entre otros, pactaron con los poderes fácticos del viejo régimen, y cancelaron las reformas pidiéndonos, eso sí, más paciencia y más confianza.

Todos hemos colaborado, por acción u omisión, a esa corrupción sistémica de la cual maman los partidos y los poderosos. Los resultados están a la vista y uno desearía que las grandes formaciones políticas, y algunos de sus líderes, reconocieran que México sigue siendo un invernadero de inequidades e impunidades en espera de ser extirpadas. Por ahora, su respuesta es la de una enhiesta defensa del orden establecido y de sus privilegios, y la indiferencia o la descalificación a quienes los criticamos o les pedimos que cambien.

Bien por los foros organizados por el Instituto Federal Electoral para discutir el voto nulo. Ojalá que en ellos se aborden las preguntas relevantes de las cuales nace la inconformidad: ¿por qué está fallando la mayoría de las instituciones democráticas? ¿Por qué sigue teniendo tanta fuerza la cultura de la corrupción y el fraude? Y, sobre todo, ¿qué podemos hacer, gobierno y sociedad, para que la democracia funcione? Vistas así las cosas, me pregunto ¿quiénes empujan a la democracia al "suicidio"?: quienes protestamos por el estado de la democracia o quienes usan su poder para torpedear sus reglas más elementales. Alberto Serdán Rosales sistematizó la información aparecida en la prensa capitalina. José Antonio Crespo hizo algunas precisiones fundamentales.

martes, 9 de junio de 2009

El fantasma del voto nulo


Luis Hernández Navarro
La Jornada
09/06/2009


El fantasma del voto nulo asusta a la clase política mexicana. Sin distingo de siglas o ideologías, los dirigentes de todos los partidos políticos, sus intelectuales orgánicos, la Iglesia católica y las instituciones electorales temen que este 5 de julio los ciudadanos no voten por alguna de las siglas estampadas en las boletas electorales.

Al igual que acontece cuando después de un accidente automovilístico de relativa gravedad el chofer tarda un tiempo en calibrar la magnitud de los daños, los políticos profesionales no terminan de evaluar el tamaño del golpe que presienten. Apanicados, se echan la culpa unos a otros del crecimiento de la ola abstencionista. Andrés Manuel Lopez Obrador y Jesús Ortega responsabilizan a la derecha. Los panistas señalan con el dedo índice al Partido Revolucionario Institucional (PRI) porque es el que tiene mayor voto duro. El tricolor pide que se investigue si la campaña proviene de grupos conservadores o del gobierno federal. La jerarquía católica advierte fracaso democrático y triunfo del totalitarismo. El Instituto Federal Electoral (IFE) señala que es responsabilidad de los partidos que los votantes acudan a las urnas.

Las causas de esta oleada son, sin embargo, más sencillas. La clase política mexicana agotó ya sus últimas reservas de credibilidad. El sistema de partidos se colapsó. El país no cabe en el régimen político. Doblegadas ante los grandes consorcios mediáticos, las instituciones de organización y vigilancia electoral están sumidas en el descrédito.

Existe una creciente y profunda desconfianza de amplios sectores de la ciudadanía con los mecanismos de representació n y mediación política institucional. Esta mezcla de malestar, incredulidad e indignación no se concentra en un partido, un funcionario o un representante en especial, sino que involucra a la mayoría. Muy pocos se escapan. La corrupción mancha a casi todos. Los partidos padecen inacabables conflictos internos. Las peleas entre las personalidades políticas de mayor renombre son interminables.

En estas circunstancias ningún acontecimiento, por grave que sea, permanece mucho tiempo en la agenda pública. Un escándalo tapa a otro. Su vida es fugaz.

Además del agotamiento del régimen y el hastío y la desconfianza ciudadana, la eclosión de quienes promueven la anulación del voto y de quienes piensan abstenerse no es ajena a seis hechos que han modificado la fisonomía del país y que los políticos no parecen haber comprendido cabalmente.

El primero es la emergencia de las redes informáticas, que han generado, sobre todo entre los jóvenes urbanos, nuevas sensibilidades y distintas formas de relación. La campaña crece en Internet y desde allí ha saltado a los medios escritos y electrónicos.

El segundo es la changarrizació n de la base productiva y la precarización laboral que han disuelto identidades y lealtades tradicionales asociadas con el mundo del trabajo y con la compra y coacción del voto. Aunque se conservan clientelas electorales de base territorial susceptibles de ser movilizadas sobre la base de programas asistenciales, éstas distan de ser mayoría entre los votantes.

El tercero es el creciente número de conflictos sociales en todo el país que se desarrollan al margen de los partidos políticos o de los intermediarios sociales tradicionales. Centenares de protestas de indígenas, campesinos, trabajadores, pobres urbanos, mujeres, defensores de derechos humanos, ecologistas han surgido en todo el país. Muchas se han radicalizado. Con frecuencia han desbordado los canales institucionales para atenderlas. Algunas, inclusive, han decidido darse sus propias formas de gobierno. El pobrerío anda alborotado y las elites están temerosas con ese alboroto. Quienes participan en estas movilizaciones no ven que la solución de sus problemas dependa necesariamente de votar por un candidato en particular. Con la izquierda partidaria dividida y una parte muy importante de su liderazgo desprestigiado, en estos comicios la polarización social se expresa marginalmente en la vía electoral.

El cuarto es la constitución de una corriente de opinión en favor de la anulación del sufragio entre sectores de las clases medias, académicos e intelectuales, que en el pasado fueron promotores de las distintas variantes del voto útil, y que ahora no están dispuestos a dejarse arrastrar por el dilema de sufragar por tal o cual partido en específico o ser avasallados por el peligro mayor.

El quinto es la agresiva campaña contra partidos, clase política y Congreso de la Unión que los grandes medios de comunicación electrónicos efectuaron como parte del pulso alrededor de la reforma electoral de septiembre de 2007 y la sustitución de los funcionarios del IFE. Los concesionarios de radio y televisión exhibieron públicamente algunas de las miserias de legisladores y dirigentes partidarios.

El sexto es el éxodo que ha arrancado a millones de personas de sus lugares de nacimiento y trabajo, y ha hecho de la migración (tanto interna como hacia Estados Unidos) y la deslocalizació n territorial un fenómeno central del México contemporáneo.

Hace más de seis años el EZLN anunció el colapso de la clase política que la actual campaña en favor del voto nulo y/ o la abstención evidencia. Para escándalo de algunos, los alzados no diferenciaron en su análisis partidos ni personalidades. Su diagnóstico ha demostrado ser certero.

En 2001, al legislar simulando reconocer los derechos de los pueblos indígenas, la clase política cavó un foso insuperable con amplios sectores de la sociedad mexicana. Cualquier regeneración de la política en este país provendrá no de los sótanos de San Lázaro ni del Palacio de Covián o de Los Pinos, sino de abajo y a la izquierda.

Por Esperanza


Sergio Aguayo
Reforma
03/06/2009


Si los candidatos no me convencen, anularé mi voto escribiendo en la boleta el nombre de Esperanza Marchita. A esa conclusión llegué después de revisar los hechos y reconocer que me siento un ciudadano agraviado por la clase política.

Tardé un año en reconciliarme con la idea de anular mi voto. El primer paso fue rendirme ante la evidencia: la degradación de los partidos políticos no es anécdota pasajera; están fundidos con las redes de intereses corruptos que nos exprimen y maltratan. Se salvan personas, grupos e instituciones, pero son incapaces de modificar el quebranto ético y la mediocridad.

También influyó la revisión de la lujosa Memoria gráfica de la elección del 2006 editada por el Instituto Federal Electoral (IFE). Con centenares de fotos, en este documento se construye una visión idílica, beata, irreal sobre aquellos comicios. Por ningún lado aparece la polarización desencadenada por los spots del odio, la parcialidad del Presidente o las caras de las protestas postelectorales. Se trata de un intento ridículo de disimular la baja calidad de nuestra democracia. Ese texto es una metáfora de la intrascendente y costosa levedad de nuestros árbitros electorales: IFE, Tribunal (TEPJF) y Fiscalía (Fepade).

Tampoco convencen algunos argumentos de quienes promueven el voto y/o atacan a quienes estamos por la anulación. Según un correo no verificado, don Lorenzo Servitje promueve el voto por los candidatos del PAN diciendo que aun cuando algunos de sus miembros tienen defectos, éstos "son menores si se comparan a los [de] otros partidos". Por su parte, el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, predica que "esos [que promueven la anulación] no hacen labor de patria, el abstencionismo va a matar a la democracia, eso no está correcto, hay que votar por el menos peor" (Mural, 22 de mayo del 2009).

Es propio de acomplejados y mediocres proponer al menos malo, sobre todo porque los partidos podrían elegir a candidatos mejores. No lo hacen porque sus liderazgos son burocracias que defienden negocios y temen la llegada de gente mejor preparada. Hay quienes repiten que la anulación favorecerá al voto duro; extraño razonamiento porque todos los partidos cortejan o compran el voto corporativo e ignoran al ciudadano independiente. ¿Cambiará eso si volvemos a darles el voto?

Con la anulación del voto buscamos que cambien y seleccionen a buenos candidatos. Menciono a tres de los que buscan una diputación federal: Jaime Cárdenas, postulado por el Partido del Trabajo en el cuarto distrito de la capital; José Alfredo Gutiérrez va por Convergencia por el tercero de Coahuila y Guadalupe Loaeza, por el décimo del Distrito Federal.

Los razonamientos anteriores me condujeron a la decisión de votar por los candidatos que me convencieran. Volví a constatar cuán poco les importamos a los partidos. Como parte de la construcción de esta columna, le pedí a una colaboradora que averiguara los nombres, historial y propuestas de los candidatos a diputado federal, asambleísta y delegado de la Magdalena Contreras por Convergencia, PT y PRD. Dedicó ¡ocho horas de trabajo! a sacar alguna información sobre los candidatos. Es tanta su desorganización que hasta el domingo 24 de mayo el sitio del PRD-DF no había habilitado el vínculo que permite llegar al perfil de los candidatos. Porque conocí el trabajo de Carlos Reyes Gámiz (PRD) en la Asamblea del DF, votaré por él para diputado federal, pero anularé mi voto en los otros dos casos: ninguno convence.

Tomada la decisión vino la forma de hacerlo. Como es legal cruzar toda la boleta o escribir el nombre de un candidato no registrado, Propuesta Cívica de Guanajuato inventó a una candidata mujer que simboliza, en nombre y biografía, un desencanto común. Esta opción tiene como ventaja que forma parte de un proyecto más amplio de dignificación de la política.

Así, escribir el nombre de Esperanza Marchita en la boleta ayudará a continuar la lucha por el acceso a las boletas de las elecciones. Después de los comicios, Propuesta Cívica, AC (o su media hermana Propuesta Política, APN) iniciará un proceso ante el IFE y las autoridades judiciales para solicitar el acceso a las boletas electorales del 2009 para constatar, en algunas casillas, cuántos votos sacó Esperanza. Votar por Esperanza es, también, respaldar un proyecto más amplio que incluye, entre otras actividades, la queja interpuesta ante el IFE por Propuesta Política, APN contra la propaganda engañosa y manida que difunde el Verde.

Según la última encuesta de Reforma (29 de mayo del 2009) ya somos un 10 por ciento los que pensamos anular el voto. Ojalá y crezca ese porcentaje para que los partidos y los árbitros electorales se den cuenta de la intensidad de nuestro hartazgo con sus dispendios, su desorganización y su cinismo. Esperanza Marchita es una de las muchas opciones disponibles. Todas son legítimas porque coinciden en la exigencia de una revolución ética.

lunes, 8 de junio de 2009

Documental: "El fraude según Fox". Canal 6 de julio.

Lo más patético no es sólo el hecho de la violación al sufragio, sino la reproducción de dicha violación -y otras más que creíamos exclusvidad del PRI- al interior de los partidos de centro-izquierda (PRD-PT-PSD) y de un PAN supuestamente democrático.

Dilemas del voto


Miguel Ángel Granados Chapa
Reforma
08/06/2009


El dilema a que normalmente se enfrenta el votante de cara a la urna, oculto por una cortina que impide la indiscreción contraria al secreto del sufragio, con la boleta y el plumón en las manos, es por cuál de los partidos cuyas siglas y emblemas lo llaman, ha de inclinarse y favorecer con su preferencia.

Puede ser que el ciudadano llegue a la mesa electoral con una decisión ya formada en su fuero interno o incluso comunicada a su entorno, resultante de una convicción o de un razonamiento. O puede ser que la forje ya en la casilla, en el momento extremo, como conclusión de un raciocinio que se alargó hasta la última hora o por móviles difíciles de identificar.

Pero esta vez el proceso electoral ha incluido dilemas adicionales a aquel problema central, dilemas cuya exposición ha constituido un fenómeno político que ha polarizado posiciones y dejado salir actitudes contrarias al espíritu democrático, por más que se expresen en su nombre y aun en su defensa.

Se trata del llamado, surgido de algunas autorizadas voces con presencia pública y diseminado por doquier, sobre todo a través de la internet, a votar en blanco, lo que es una manera de anularlo, modalidad que también está en debate y que puede practicarse cruzando más de un emblema, o toda la boleta o estampando sobre ella alguna expresión que no corresponda al objetivo de la función electoral.

No se trata de predicar la abstención, como ocurría en tiempos pasados. La abstención suele ser resultado de la despolitización, que a su vez tiene diversos orígenes: la deficiente educación en general, el adormeciendo ciudadano que antaño era condición de gobernabilidad y que ahora es producido por ese nuevo opio del pueblo que es el entretenimiento televisivo, etc. Pero también hay abstención deliberada, la que en el tiempo del partido dominante casi único se tenía como una forma de oposición o inconformidad.

Durante años, antes de ensayar su participación partidaria, la Unión Nacional Sinarquista proclamaba la abstención activamente, con un reclamo escrito en las papeletas: RE, reforma electoral. Y en las convenciones nacionales panistas un debate previo a la elección de candidatos presidenciales se libraba entre participacionistas y abstencionistas, quienes juzgaban inútil hacer el juego a la aplastante maquinaria priista que dejaba apenas resquicios para el triunfo en comicios municipales y legislativos.

Ese debate quedó ya superado en la sociedad. Nadie, o casi nadie, predica la abstención deliberada. Ahora se propone el voto inútil, para llamarlo de un modo que recuerde el papel que en 2000 se asignó al voto útil, el que probablemente contribuyó de modo decisivo a la victoria de Vicente Fox. No es posible determinar con precisión si así fue, porque el PAN había tenido un ascenso sostenido en su votación presidencial, manifiesto en los comicios de 1988 y 1994, en que ese partido logró sumas que, extrapoladas, corresponden a la del año en que ganó la Presidencia.

La propuesta de anular el voto o votar en blanco, que para efectos prácticos es lo mismo, nace según declaración expresa de sus promotores y adherentes, de una razón valedera: el actual sistema de partidos insatisface a cada vez más ciudadanos, que no encuentran entre quienes lo componen uno que satisfaga sus intereses. Y al contrario, juzgan que los partidos miran sólo por su bienestar y comodidad, alejados cada vez más de los ciudadanos que no militan en ellos y aun de los que son sus miembros y son postergados a la hora de tomar decisiones.

El impulso del voto deliberadamente nulo surge de (esa es la palabra más a menudo expresada a ese propósito) el hartazgo ciudadano ante los partidos y el modo de gobernar que de ellos se deriva. El monto del financiamiento público a los partidos, enorme de suyo y desproporcionado a la calidad de sus actividades, ha producido asco en esta época de crisis en que la economía se achica, se pierden empleos y el consumo se reduce aun por debajo de los niveles mínimos.

Ese dispendio partidario, que no se ajustó a las circunstancias presentes, contrastado con la ineficacia de las medidas que se adoptan en los órganos de gobierno configurados a través de los partidos, constituyen poderosas razones de la irritación ciudadana que busca expresarse con esta modalidad del sufragio. Una de las varias agrupaciones surgidas al calor de este propósito ha sintetizado el sentido de la iniciativa estableciendo una ecuación: a políticos nulos, votos nulos Si se me permite expresar mi opinión personal, diré que soy partidario del voto pleno, para contribuir con mi voluntad a la integración del gobierno y la representación política, a fin de establecer con quienes resulten elegidos el pacto que permita después exigirles cuentas. La emisión del sufragio es sólo uno de los pasos de la conducta ciudadana, que debe prolongarse en la demanda a los elegidos para que cumplan su oferta política y sus deberes legales. Abstenerse o emitir un voto sin selección disminuye la prestancia ciudadana requerida para establecer el necesario diálogo de los gobernados con sus gobernantes.

Partidario como digo de votar por candidatos, previo análisis de sus personalidades, trayectorias y propuestas, me manifiesto contrario a la andanada de improperios y descalificaciones que desde los partidos y zonas contiguas a ellos se ha lanzado contra los promotores de la anulación. Estos ciudadanos tienen pleno derecho a mantener esa convicción y a hacer proselitismo con ella.


Dulce María Sauri, quien votó contra la Ley Televisa, a favor del voto nulo

¿Será entonces, que quien "está detrás" de la promoción del voto nulo, es el puñado de monopolios de las telecomunicaciones molestos con las modificaciones a la ley electoral?

¡Absurdo afirmar lo anterior!

Aspirar a más


Denise Dresser

Proceso

08/06/2009


¿Usted sabe quién es su diputado? ¿Sabe cómo votó durante su paso por el Congreso? ¿Sabe cuántas veces viajó al extranjero y adónde? ¿Sabe qué iniciativas legislativas presentó? ¿Sabe cómo ha gastado el dinero público que usted le entregó a través de los impuestos? Es probable que usted no sepa todo eso, y quisiera sugerir por qué: el sistema político-electoral no fue construido para representar a personas como usted o como yo. Fue erigido para asegurar la rotación de élites, pero no para asegurar la representación de ciudadanos. Fue creado para fomentar la competencia entre los partidos, pero no para obligarlos a rendir cuentas. Fue instituido para fomentar la repartición del poder, pero no para garantizar su representatividad.

Y quizás por eso ahora hay tantos mexicanos insatisfechos, descontentos, descorazonados, que no saben por quién votar o si lo harán siquiera. Quizás por eso, como lo revela una encuesta reciente realizada por la Secretaría de Gobernación, sólo 4% de la población confía en los partidos y sólo 10% piensa que los legisladores legislan en favor de sus representados. La población mira a los partidos y ve allí una historia de priización, de complicidades, de organizaciones que dijeron enarbolar algo distinto para después actuar igual. Ve a partidos con algunas diferencias en cuanto a lo que ofrecen, pero con demasiadas similitudes en cuanto a cómo se comportan. Ve pluralismo en la oferta política, pero mimetismo en el desempeño gubernamental. Ve a partidos corruptos, partidos que se niegan a rendir cuentas, partidos que se rehúsan a reducir gastos, partidos que hacen promesas para después ignorarlas, partidos que, en lugar de combatir la impunidad, perpetúan sus peores prácticas.

Allí está el PRI montado sobre el corporativismo corrupto y vanagloriándose por ello. O el PAN que prometió ser el partido de los ciudadanos pero acabó cortejando a Valdemar Gutiérrez, líder atávico del sindicato del IMSS. O el Partido Verde, única opción “ecologista” del planeta que apoya la pena de muerte mientras se vende al mejor postor y financia la farándula del “Niño Verde”. O el PRD, enlodado aún por el “cochinero” de su elección interna y que no logra remontar las divisiones internas producto de su relación de amor-odio con Andrés Manuel López Obrador. O el PT o Convergencia, saltando de alianza en alianza para ver cómo aterrizan mejor. Otorgándose salarios altos, fiestas fastuosas, aguinaldos amplios, viáticos inmensos, exenciones amplias, cónclaves en las mejores playas. Partidos cerca del botín que se reparten y lejos de la ciudadanía; cerca de los privilegios que quieren preservar y lejos de los incentivos para sacrificarlos.

Y ante eso se nos dice que debemos votar por alguno de ellos porque, si no, “afectaríamos la legitimidad de la representación política”, cuando en realidad esa representación sólo existe de manera trunca y parcial. Y se nos dice que el sistema de partidos funciona “razonablemente bien”, cuando en realidad funciona muy bien para la clase política pero muy mal para la ciudadanía. Y se nos dice que el sufragio por alguna de las opciones existentes fomentará el cambio, cuando en realidad sólo preservará el statu quo. Y se nos dice que si anulamos el voto estaríamos desacreditando a las instituciones, cuando en realidad han logrado hacerlo sin nuestra ayuda. Y se nos dice que debemos buscar verdaderos mecanismos de exigencia para demandar que la clase política se comporte de mejor manera, cuando en realidad no existen. Y se nos dice que anular el voto sería una “táctica ineficaz”, pero nadie propone una alternativa mejor para presionar a políticos –por supuesto– satisfechos con su situación.

Hoy por hoy, la clase política no tiene un solo incentivo para remodelar un sistema que tanto la beneficia. Quizás los candidatos prometerán hacerlo después de que votemos por ellos y lleguen al poder, pero una vez allí pueden ignorarnos sin costo. No hay reelección pero sí hay trampolín: saltan de la Cámara de Diputados al Senado y de allí a una presidencia municipal y, de allí, de vuelta al Congreso. Una y otra vez, sin haber rendido cuentas jamás. Sin haber regresado a explicar lo que hicieron y por qué. Sin haber sido sometidos al escrutinio de electores con la capacidad de sancionar o premiar. Porque podemos llevar a alguien al poder con nuestro voto, pero no podemos castigarlo si lo ejerce en nuestra contra. Los políticos saben que han logrado erigir un muro infranqueable en torno a su alcázar; tienen una situación inusual y privilegiada que no quieren perder.

Algo está mal. Algo no funciona. Algo necesita cambiar y con urgencia. Porque cuando José Woldenberg sugiere votar “por el menos malo” me parece un consejo que coloca la vara de medición a ras del suelo, que obliga a México a seguir conformándose con poco y aspirando a menos. Siento que si voto por cualquier partido –en estas condiciones– contribuiré a avalar un sistema que debe ser cambiado desde afuera, ya que nadie lo va a hacer desde adentro. Siento que si tacho la boleta en favor de cualquier persona –en estas condiciones– acabaré contribuyendo a legitimar un sistema que actúa cotidianamente al margen de la ciudadanía. Siento que si voto incluso por una persona con amplios atributos –en estas condiciones– acabaré premiando a partidos que obstaculizan la profundización democrática en lugar de fomentarla.

Por ello tendremos que pensar en acciones que contribuyan a sacudir, a presionar, a protestar, a rechazar, a manifestar la inconformidad, a reconfigurar una democracia altamente disfuncional. Por ello habrá que proponer medidas que combatan la inercia y generen incentivos para mejorar la representación. Ya sea a través del voto anulado o el voto en blanco o el voto condicionado o el voto por Esperanza Marchita o una marcha multitudinaria o un frente común conformado por millones de mexicanos insatisfechos en busca de un catalizador para el cambio. Porque el voto “sin adjetivos” ya ha demostrado ser insuficiente; la competencia entre partidos ha demostrado ser insuficiente; la alternancia entre una opción ideológica u otra ha demostrado ser insuficiente.

El problema no son las personas o los partidos; es un sistema político que no asume la representación como punto de partida, como cimiento fundacional. El problema es la inexistencia de mecanismos democráticos como la reelección, las candidaturas ciudadanas, las “acciones colectivas”, la revocación del mandato, entre muchas más. El problema es que los partidos insisten en que nos representan adecuadamente cuando no es así. No podemos seguir fingiendo; ha llegado el momento de reconocer lo que no funciona y componerlo. Porque, como ha escrito José Antonio Crespo, votar por el partido “menos malo” equivale a comprar la fruta menos podrida, en lugar de presionar al vendedor para que –de ahora en adelante– venda fruta fresca. Equivale a decir que México no puede aspirar a más.

domingo, 7 de junio de 2009

Usted no tiene la razón


Alejandro Páez Varela
El Universal
07/06/2009

Los políticos tienen la razón. Los defensores a ultranza del sistema de partidos tienen toda la razón. Los ciudadanos estamos equivocados.

Los partidos pueden recurrir a la mentira para generarse votos. Pueden envilecer la política con guerras de lodo. Se han ganado con su eficiencia cada centavo que se gastan (en un país con 40 millones de pobres y en plena crisis) en balbucear su arrogancia y precariedad en la tele, la radio, las calles o los impresos.

El PAN, el PRI y el PRD tienen la razón. Los partidos enanos tienen la razón. El Partido Verde es verde, por supuesto. Acción Nacional es responsable, el Revolucionario Institucional es una garantía porque sabe gobernar, y con el de la Revolución Democrática sí gana la gente. Nadie lo dude. Los mentirosos, irresponsables, inútiles, incumplidos y corruptos somos los ciudadanos, y nadie más.

Los partidos y los gobiernos que de ellos emanan no son responsables por el desánimo nacional: somos los ciudadanos. Los que ofrecimos en 2006 empleo, seguridad para nuestras familias, el fin del secuestro y del narcomenudeo, un gobierno para todos y soluciones para la pobreza, fuimos los ciudadanos. El hartazgo por las promesas incumplidas es culpa de los ciudadanos. La mera verdad, los ciudadanos no pensamos ni tenemos criterio para juzgar a los partidos; tampoco estamos para anular votos y mucho menos para la abstención: estamos para cruzar las boletas y ya. (Si no, cof-cof, ¿cómo se justifican los miles de millones de pesos que se gastan los políticos en las elecciones?)

La crisis económica que nos azota, peor que a cualquier otro país de Latinoamérica, es culpa de los ciudadanos. Los miles de muertos que genera la estrategia fallida contra el narcotráfico, es culpa de los ciudadanos. Los ciudadanos encumbramos a Elba Esther Gordillo y la mantenemos en el poder no sólo en el sindicato de maestros, sino en varias instancias de los poderes federales; nosotros le dimos un partido político también. Por nuestra culpa, un líder sindical corrupto como Valdemar Gutiérrez será diputado federal. Los ciudadanos votamos leyes que legalizan cateos domiciliarios expeditos, intervención de comunicaciones, acusaciones anónimas, desaparición de autoridades y supresión de garantías individuales. Nosotros llenamos las calles de soldados.

Los ciudadanos somos responsables por las dudas que existen sobre la imparcialidad de muchos de los consejeros electorales. Tenemos la culpa de que las decisiones del Trife estén bajo sospecha, y del manejo dudoso del padrón electoral. Nosotros inventamos a Hildebrando, a la Lotería Nacional, al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, a Fidel Herrera, a René Bejarano, a Dolores Padierna. Nosotros corrompimos Morelos, Michoacán y Sinaloa. Nosotros inyectamos dinero del narcotráfico a las campañas, y dudas sobre la legitimidad de la elección inmediata anterior, la de 2006. Nosotros utilizamos la guerra contra al narco para atraernos votos y mantenemos con vida las máquinas de acarreados, como el SNTE, el sindicato del Seguro Social o el de Electricistas. Nosotros usamos los recursos de los mexicanos para alimentar las cuentas de líderes sindicales de asco y nos chupamos Pemex. Nosotros entregamos la presidencia del país a Martha Sahagún, y nos opusimos a que se enjuiciara a su esposo, Vicente Fox.

Va otra vez: Los políticos tienen la razón. Los defensores a ultranza del sistema partidista tienen toda la razón. Los ciudadanos estamos equivocados. Así que, ¡todos a votar!, que se requieren sus sufragios para que los partidos mantengan secuestrado a este hermoso país.

(Aviso: Este artículo puede ser leído de atrás para adelante y no evocará a Satanás. Puede imprimirse y sacudirse, y no se le caerán los mensajes ocultos. No es parte de la estrategia del crimen organizado ni pretende descarrilar nada, ni a nadie.)

Iglesia pide suspender iniciativa de voto blanco


El Universal

Carlos Avilés

07/06/2009


La Iglesia católica hizo un llamado para que todos los comunicadores y asociaciones que, dijo, surgen sospechosamente por todos lados, suspendan sus iniciativas y sus invitaciones a la población para que no voten o anulen su sufragio dejando su boleta en blanco.

En su espacio editorial del semanario Desde la Fe, la Arquidiócesis de México pidió no fomentar estas posturas porque "nos llevarían al fracaso democrático, dándole la razón a quienes piensan que México sólo puede funcionar con el totalitarismo".

A manera de advertencia, la Iglesia destaca que "lo menos que tendríamos que pedirles a esos comunicadores -que tienen nombre y apellido, y que difunden con ligereza sus convicciones abtencionistas- es que, después del 5 de julio, no hagan críticas ante un gobierno que no eligieron".

Al término de la homilía de este domingo en la Catedral Metropolitana, el cardenal Norberto Rivera Carrera le pidió a la ciudadanía que participen en las elecciones del próximo 5 de julio.

Después de partir un pastel por su cumpleaños, y de escuchar Las Mañanitas, que entonó un grupo de mariachis, en una atropellada entrevista que concedió resguardado por elementos de la Policía Federal y de la Catedral, Norberto Rivera afirmó que si la gente no hace uso de su derecho a votar, dejará que otros decidan y los gobiernen.

Durante la entrevista, en la que varios reporteros fueron empujados y retirados por los elementos de seguridad, el cardenal también lamentó, el fallecimiento de los 41 niños que perecieron tras el incendio de una guardería en Hermosillo, Sonora.

Por otra parte, en el editorial del semanario se destaca el hecho de que "los obispos mexicanos están empeñados en recordar a los ciudadanos que en una democracia son los votos los que cuentan para elegir a los legisladores y los gobernantes".

A manera de conclusión, en el texto se afirma que "aunque la no participación es una expresión de repudio, en un sistema democrático como el que estamos construyendo los mexicanos, la no participación o anulación del voto, pueden significar una verdadera irresponsabilidad".

Norberto Rivera, cómplice del atraso democrático de este país, acusado de encubrir a curas pederastas.

¡Juicio ya a curas y religiosos delincuentes!

Narco poder del PAN en Sonora

Evidencias documentales sobre la infiltración del narco en municipios gobernador por el PAN.

¿Y cuándo se investigará a Fox, a Marta Sahagún y a sus hijos en relación a sus presuntos vínculos con el narcotráfico?, ¿por qué dejaron escapar al Chapo Guzmán?, ¿qué pasaba en las aduanas durante el foximato-sahagunato y qué ha sido del caso Zhenli Ye Gon?

Gober precioso impune: mafia del PRI

Mario Marín, gobernador de Puebla, involucrado en la persecución contra Lydia Cacho. PAN, Fox y Calderón negociaron con el PRI su permanencia, así como la de Ulises Ruiz, a cambio de avalar el fraude electoral del 2006.

viernes, 5 de junio de 2009

Mal tiempo para votar...? la crítica a la democracia burguesa como prueba de lucidez


Angélica García
Blog El Grito del Pueblo

gritodelpueblo.blogspot.com

Nacemos, y en ese momento es como si hubiéramos firmado
un pacto para toda la vida, pero puede llegar el día en que nos preguntemos

Quién ha firmado esto por mí

-El comisario de policía-


Mal tiempo para votar, son las primeras líneas plasmadas en el Ensayo sobre la lucidez del portugués José Saramago. Mal tiempo para votar, se dice el presidente de la mesa electoral número catorce de la capital de un país sin nombre, mientras observa una torrencial lluvia que parece haber borrado a los electores.

Así comienza un texto que se convierte en viaje alucinante a través de la reflexión sobre el sistema democrático imperante en el mundo actual, viaje que parte de una premisa sencilla… ¿qué pasa cuando el 83% del electorado de la capital de un país vota nulo?

Es así que tenemos a tres partidos desesperados (el de la derecha, el del centro y el de la izquierda), incapaces de explicarse cómo es que los ciudadanos han decidido cometer semejante atentado en contra del sistema.

En su desesperación, buscan pruebas de un complot anarquista internacional –el rojo resulta un color amenazador-, echan a andar operativos de espionaje para explicarse el por qué de semejante desafío, y finalmente, deciden castigar a la ciudad insurrecta…los derechos no son abstracciones […] los derechos se merecen o no se merecen, y ellos no lo merecen… sentencia el ministro de defensa de este país imaginario para justificar el estado de sitio que caerá sobre esta ciudad como castigo a su ejercicio indebido de la ley electoral…. porque indebida es cualquier acción que amenace a los señores del poder, por indebido se entiende el ejercer los derechos en contra del gobierno, en fin, que es indebido cuestionar, criticar y pero aún, apropiarse y hacer uso de aquellos derechos que nadie nos ha regalado, que son nuestros por –válgame la redundancia- derecho propio.

En las líneas de este libro, se plasman con intrincados diálogos los argumentos de un gobierno paralizado ante la callada protesta de la ciudadanía plasmada en papeletas electorales anuladas.

El abstencionismo, sea por apatía o sea por desánimo ante la falta de propuestas políticas, es visto como algo normal por los políticos de nuestros tiempos, quienes validan su estancia en el poder basados en los votos que puedan caer en las urnas electorales. Pero la presencia de miles de papeletas anuladas, desencadena una reacción de pánico que desata una serie de acontecimientos que tienen por protagonistas a un comisario de policía y la mujer que nunca quedó ciega durante la terrible epidemia de luz blanca que azotó a la misma ciudad en el Ensayo sobre la ceguera.

La historia se limita a retratar las reacciones de los políticos ante lo que parece el inicio de una revuelta social que no esperan, y que por lo tanto no saben cómo afrontar. Retrata la manera en la que la ciudad cercada busca continuar su vida cotidiana sin dar demasiada importancia al supuesto castigo del gobierno, sin embargo, jamás se exploran las razones que mueven a ciudadanos comunes y corrientes a votar nulo, tampoco las que les permiten organizarse como uno solo durante el sitio para sobrevivir y resistir la embestida gubernamental.

El sistema imperante, ante la imposibilidad de explicarse el fenómeno del voto nulo, recurre a atentados de corte terrorista, a la suspensión del sistema de recolección de basura de la capital y a la infiltración de agentes para detectar a la dirigencia de un supuesto grupúsculo radical.

Los resultados son contundentes: ante el atentado la ciudad mantiene su dignidad y sale a las calles con bandas blancas en los brazos acompañando a las víctimas en una marcha fúnebre masiva, silenciosa, desafío callado pero contundente al terror desatado por el Estado que defiende una democracia enferma; los agentes regresan con el mismo informe, la gente no acepta ni niega haber votado nulo, se escudan en el derecho a ejercer el voto libre y secreto; ante la huelga de la empresa recolectora de basura, las mujeres salen a barrer las calles como si se hubieran preparado con meses de anticipación para enfrentar el ataque.

En el relato se entrelazan, de manera magistral, dos historias: la que sucede al interior del cerco y la de un gabinete debilitado por quienes han utilizado los mismos mecanismos que defienden los partidos oficiales para asestar un golpe certero al gobierno

¿Qué democracia defienden los actuales gobiernos? Tras la lectura de esta obra queda la sensación de estar viviendo una farsa. Hay derechos que los gobiernos supuestamente democráticos aceptan, toleran y en ocasiones hasta defienden, como la libertad de prensa o la libertad de reunión. ¿Pero si se cuestionara a la democracia misma? ¿Qué pasaría si las urnas, en las elecciones del 2009, se llenaran con votos nulos? Tal vez la respuesta gubernamental sería atroz, como la de un animal herido que ataca a quien le ha asestado un golpe fatal.

En entrevista al periódico La Jornada, José Saramago afirma que en la democracia representativa actual se acepta la libertad de manifestación y discusión de todos los temas, menos el debate de la propia democracia y del predominio del poder económico, que él observa como el poder real (La Jornada, 19/06/2005).

El poder económico, sustento del sistema capitalista, se camuflajea detrás de discursos que relamen palabras como libertad, paz y democracia para justificar las peores atrocidades contra otros pueblos, como el irakí, masacrado por las tropas yanquis e inglesas que buscan llevarles las bondades del mundo occidental.

El Ensayo sobre la lucidez se convierte así, en una crítica abierta a los valores que los políticos ensalzan como ciudadanos. El autor afirma: Posiblemente vivimos en lo que se puede llamar una democracia formal, pero que, desde un punto de vista sustancial, y eso sería lo importante, es bastante precaria. La democracia se encuentra enferma.

Estamos ante una obra profundamente política, ante una invitación tal vez no tan velada a cuestionar el sistema de raíz, a preguntarnos si esa supuesta democracia en la que vivimos y que desesperadamente defienden los poderosos, no es más que una tuerca más de un sistema opresivo y desigual.

Tal vez, y sólo tal vez, una epidemia de voto nulo sea la semilla con la que podremos comenzar a transformar a este mundo en un lugar más justo, en un lugar en el que valga la pena vivir.


Soberbia ante el voto blanco


Katia D'Artigues
Campos Elíseos
El Universal

Sí es una gran ola. Pero los políticos, soberbios, no quieren verlo.

No es una “ocurrencia” de alguien con una filiación determinada llamar a “votar en blanco” o hacer un voto nulo para políticos nulos, como dice Carlos Páez Agraz en Guadalajara. Eso de ponerle “tache a todos”, como dice Gabriel Hinojosa Rivero en Puebla (y sí: es primo de Felipe Calderón Hinojosa).

De un mes para acá muchos hemos escrito sobre el fenómeno creciente del voto en blanco; del hecho de que siete de cada 10 mexicanos no piensan ni ir a votar… pero los políticos no acusan recibo.

O andan pensando, como también lo escribió José Saramago en Ensayo sobre la lucidez, que todo es producto de una suerte de compló… cuando —en la novela y en la realidad— se trata de un despertar ciudadano.

Peor. Si lo hacen, escriben para descalificarlo. Para muestra, el artículo que Germán Martínez publicó ayer en EL UNIVERSAL: “El voto nulo está movido por los mismos que antes de la alternancia con Vicente Fox gritaban (…) ‘choque de trenes’ que haría volar en pedazos a la nación. También me temo que son los que, luego de la victoria del presidente Calderón, clamaban a un presidente interino (...) cuando se les acabó el cuento del ‘Estado fallido’, son ellos mismos los que traen el voto nulo”.

O sea: todo es un compló de sectores del PRI y el del PRD-PT-Convergencia (juntos o separados… ya ni ellos saben) que… ¡los desacredita a ellos por igual! Fíjese.

Allá Germán y los demás políticos que les vale, porque están apostando a una elección de maquinarias/acarreos que nos desilusionará más.

El antivirus es sencillo: basta con subirse a algunas de las peticiones que se hacen a la par de votar en blanco, y que no escuchan. Como las candidaturas ciudadanas, aunque el tribunal ayer haya bateado a dos. La reelección de legisladores. La transparencia de los partidos.

Y otra: que se legisle el voto en blanco. Si una mayoría vota en blanco, que se repitan las elecciones con otros candidatos y, claro, menos presupuesto. En 2005, una diputada del PRD, Eliana García Laguna, presentó una iniciativa así. Debe estar en la congeladora.

Claro, también pasa que se necesita “autocrítica”… de la cual carecen los partidos políticos.

Ayer me topé con la página web de una ex panista desilusionada, Tatiana Clouthier, quien ahora con un matrimonio por conveniencia firmado ante notario con Nueva Alianza quiere ser alcaldesa en San Pedro Garza, Nuevo León.

En un video dice, tras llamar a los ciudadanos a abrir los ojos: “Si ya nadie cree en los partidos políticos, es porque empezamos a creer en nosotros mismos”.

Eso es lo mejor que podría suceder.

¿Para qué sirve el voto nulo?


Octavio Rodríguez Araujo
La Jornada
04/06/2009

Con base en la información del Instituto Federal Electoral, la lista nominal de ciudadanos con derecho a voto consta de 77 millones 481 mil 874 personas. Algunos analistas han pronosticado que en la próxima elección federal del 5 de julio habrá entre 65 y 70 por ciento de abstención, lo que significaría, en la máxima abstención calculada, que sólo asistirían a votar poco más de 23.3 millones de ciudadanos. Los partidarios del voto nulo, por tanto, se dirigen a éstos y no a los más de 54 millones de mexicanos que probablemente se abstengan de sufragar.

Entre los promotores del voto nulo, en otros países también llamado voto en blanco, hay algunos que cuentan con blogs y otro tipo de representaciones en Internet, unos con más fundamento que otros. En todos los casos se lee una cierta posición en contra del sistema político y de los partidos, y se fundan sus esperanzas en la ciudadanía como si los políticos no formaran parte de ésta o fueran extraterrestres.

Esta propuesta tiene varios puntos flojos. El primero es creer que la ciudadanía no vive parcialidades subjetivas e intereses individuales de diversas orientaciones; es decir, se soslaya que es pluriclasista y que no son comparables los habitantes de los estados prósperos del país, incluido el Distrito Federal y buena parte de su zona metropolitana, y los de las entidades federativas donde radica el mayor número de pobres y de marginados de México. Más aún, se pasa por alto que en una misma ciudad no son semejantes los que viven en Las Lomas y Polanco, por ejemplo, con los habitantes de Iztapalapa o Milpa Alta, para sólo referirme a la ciudad de México. Ligado con esto, se omite que sólo un poco menos de 25 por ciento promedio de la población tiene acceso a Internet, y que incluso en este porcentaje general deben distinguirse las zonas del país más prósperas de las más marginadas. Los seis estados de la frontera norte y el Distrito Federal no tienen comparación, por cuanto a acceso a Internet, con los estados del centro y sur del país. En los primeros el acceso a la red es de casi el doble que en los demás. De ese 25 por ciento de la población que usa Internet, incluidos muchos menores de 18 años, ¿cuántos y por qué artes o inspiración, consultarán los blogs que llaman a anular el voto? ¿Cuántos están interesados en las páginas de contenido político, incluidos los periódicos que pueden ser consultados por medios electrónicos? ¡Qué bueno que existan páginas con intenciones de orientar o desorientar políticamente a la población! Pero, por favor, bájense de su pedestal. Pecar de soberbia puede ser peligroso, y el menor de sus riesgos sería ser víctima de la ingenuidad y del wishful thinking; es como si yo creyera que todos los lectores de La Jornada me leen y, peor, que influyo en ellos. Si en Estados Unidos muchos pensaron que mediante Internet y redes sociales podían llevar a Obama a la Casa Blanca (como en buena medida ocurrió), tenían una base de realidad que México no tiene; esto es, que 220 millones de estadunidenses (72.5 por ciento de la población total) tenían acceso a Internet en 2008 (datos de Internet World Stats).

Llamar a anular el voto es dejar, deliberadamente, que los que sí votan, por pocos que sean, elijan a los diputados por todos los demás, es decir por los abstencionistas y por quienes anulen su voto. Es dar un cheque en blanco a quienes triunfen de la próxima contienda. Estos dirán: si no votaste por mí no te debo nada, aunque por lo general digan lo mismo a los que sí votaron por ellos, pues nuestros diputados, con algunas excepciones, son bastante cínicos y nada o muy poco comprometidos con sus electores.

El cinismo de la mayor parte de nuestros políticos es ampliamente conocido, al igual que la poca o nula eficacia de las instituciones creadas teóricamente para atender las necesidades de la población. ¿Por qué, entonces, los promotores de la abstención o del voto nulo piensan que los van a afectar y/o a sensibilizar con el látigo del desprecio ciudadano al no acudir a las urnas o al echar a perder su voto?

La abstención, como el voto nulo, no conmueve a nadie ni cuestiona en serio la legitimidad de un candidato ganador. Cuando los serbios quisieron buscar la mayor participación legitimadora de los votos para la presidencia de la república, estableciendo que si en la segunda vuelta de la elección presidencial no sufragaba por lo menos la mitad de los votantes los partidos/candidatos tendrían que ir a nuevos comicios, se frustraron, ya que en las dos elecciones presidenciales llevadas a cabo en 2002 no se alcanzó el voto de 50 por ciento del registro de electores. En consecuencia, para las elecciones de 2003, la Asamblea Nacional de ese país modificó la ley estableciendo que ese 50 por ciento de votantes debía ser el mínimo en la primera vuelta, y no en la segunda como estaba estipulado. Sólo en los regímenes totalitarios monopartidistas la abstención es menor a 10 por ciento. En las democracias, por imperfectas o perfectas que sean, suele ser mucho mayor y ningún gobernante es de mayoría real, mucho menos un diputado, pero ahí están.

Si de veras se quisiera reprobar y rechazar en todos sentidos a la llamada clase política, mejor hubiera sido organizar desde hace tiempo (y no al cuarto para las 12) un grande y masivo movimiento en su contra y no convocar a la abstención o al voto nulo (que será secreto e íntimo) y que, al final, lo único que producirá será una satisfacción muy personal, pero no un movimiento organizado en contra del sistema. Y si el rechazo es sólo individual, aunque por su suma parezca colectivo, deberá tomarse en cuenta que los gobiernos siempre podrán absorber y paliar esa inconformidad individual, como bien lo hizo Salinas con su Programa Nacional de Solidaridad, para sólo poner un ejemplo de un candidato que, con todo y fraudes, no obtuvo siquiera el voto de 25 por ciento del padrón electoral en 1988.

El único movimiento social más o menos articulado nacionalmente en estos momentos es el que ha venido construyendo López Obrador, y no tiene nada que ver con el abstencionismo ni con el voto nulo. ¿Por qué no mejor fortalecerlo en lugar de militar en su contra a cambio de la satisfacción íntima y a la vez desorganizada de no acudir a las urnas o de votar en blanco? Para mí es obvio que después del voto nulo, por masivo que pueda ser (que no será), no pasará nada: ni los anulistas se organizarán ni surgirá de ahí movimiento alguno, pero Calderón y su partido estarán muy agradecidos.